jueves, enero 05, 2012

CASINO DEL MASNOU. (El Masnou)

En el primer piso, hay un comedor con vistas a la costa. En mayo se quedará al aire libre.











Un lector me animaba hace unos días a salir de las “capitales”. Se referirá a Barcelona, puesto que no suelo ir muchas veces a Madrid. Hago con lo que puedo: Tres Macarrons, Casamar, Axol, Cal Jet, Can Poal son “pequeños” restaurantes de los que hablé en estos últimos meses. Para alguno, Casamar, ha sido un buen año ya que le ha caído la estrella.
Hoy un amigo me llevó al pequeño pueblo costero del Masnou, justamente muy cerca de Tres Macarrons. Se trata otra vez de un joven cocinero, Joan Quer (31 años) que lleva 3 años instalado en el Casino de la ciudad, justo en frente de la playa. Una encantadora, pero descuidada, casa modernista. La entrada da un poco de pena. ¿Realmente los socios son incapaces de reunir unos miles de euros para darle una capa de pintura a la fachada?
Me gustan sin embargo estos edificios con solera (Casinos, Cafés de pueblo, clubes decimonónicos) donde se juega a las cartas o se juega al billar.¡ Y donde a veces se come!
Carta sencilla, menús a precio irrisorios con los productos de la zona. Es lo que nos propone Joan, un ex alumno de la Escuela de Hostelería de la calle Muntaner (como cocinero y somelier) que no tuvo en su momento la paciencia de hacer la “gran tournée de los stages” y prefirió ponerse enseguida a trabajar en restaurantes poco prestigiosos de la zona. Aun así, el nivel de cocina es bueno. El sabor, que es lo esencial, está presente. Tanto en la croqueta de pollo de payés y jamón ibérico, como en la sustanciosa sopa de gallina o en el suquet de besugo (el pescado del día) con sus patatas ocres, impregnadas de esencia marina. Imagino un sofrito bien coloreado, casi oscuro, y las cabezas de escórporas y las nécoras bien rustidas para luego deshacerse en el fumet. Con un “suquillo” así, da igual con que pescado que se termina el plato….
Buen cochinillo con un agradable puré de patata, una fina ralladura de trufa negra, setas y algunas gotas de (buen) vinagre de Módena (pero hubiera preferido un buen jugo).
Postres totalmente artesanos. Joan procura hacerlo todo en la cocina. Desde la pasta de los raviolis de Idiazabal (un poco tersa , por cierto) hasta la pasta brisa de los postres. Con sólo un ayudante en cocina. Tiene mérito.
Espuma de coco con crema de fruta de la pasión o las fresas maceradas (aquí sí , el toque de vinagre les queda perfecto) con crumble y helado de mascarpone.
En la sala también son sólo dos para “cubrir” las dos salas, es decir atender las 55 personas que, este jueves, han venido a comer el fantástico menú a 11 €. Me quedé con ganas de probar el arroz de este menú. Sólo le pude hacer una foto, de refilón, al entrar en el restaurante. Cuatro primeros, cuatro segundos a elegir. Y postre.
Detalle del camarero. Al tocar la botella de syrah que había traído Joan Valencia (el bodeguero inquieto de CUVÉE 3000), propone refrescarla un instante. Efectivamente este vino de país de 13º, muy afrutado, lo necesitaba.
Menús 11 €, 25€, 30 €.
CASINO DEL MASNOU
Carrer de Barcelona nº 1
Carretera-II, justo en frente de la estación de Ocata (15mn de tren desde Plaza de Cataluña).
El Masnou (Barcelona)

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miércoles, diciembre 01, 2010

TRES MACARRONS. (El Masnou. Barcelona).

JOVEN COCINA DEL TERRITORIO EN EL MARESME











A 17 km de Barcelona, hacia Mataró, está el pueblo de Masnou. Un pueblo relativamente próspero ya que alberga aun varias industrias, a parte evidentemente de las actividades pesqueras y de las próximas huertas del Maresme. Buenas verduras, buen pescado y clientela adinerada constituyen tres condiciones ideales para instalar un restaurante. Es sin duda lo que pensaron hace un año Joan Aldana, antiguo directivo de banco prematuramente jubilado y su hijo de 31 años Miquel ALDANA, recién llegado de la preceptiva tournée de los fogones. Estancias formativas que le llevaron después de unos estudios en la vecina escuela hostelera de Sant Pol de Mar de Alkimia a Can Jubany pasando por un Relais & Châteaux en las afueras de Paris.
Mientras que Joan atiende la sala de este TresMacarrons, confortable y siempre muy concurrida y los fines de semana abarrotada, Miquel se ocupa de los fogones con un equipo de cocina compuesto por unas cinco personas. Hay algo de gracioso en el nombre del restaurante que puede significar “Tres estrellas michelín” en el país vecino o simplemente la referencia a la pasta. No sé si la cocina de Miquel será en el futuro merecedora de uno de estos “macarrones”, tiempo al tiempo, pero se puede decir que se come ya fantásticamente.
Miquel es un cocinero curioso, goloso y abierto que procura siempre viajar para ver lo que hacen sus colegas, pero sabe perfectamente el estilo de cocina que le gusta. La cocina de producto, con sabores tranquilos y ricos, tratado con buenas técnicas de cocina moderna y algún toque, muy discreto, pedido prestado a la cocina de vanguardia, al menos en uno de los postres.
Aun se puede “leer” en su cocina la marca de sus influencias :Alkimia en el tartar, la berenjena ahumada y algún postre, Jubany en el suculento canelón, el potaje de garbanzos o en el soberbio arroz de calamar y cigala). También está en la carta la sobrassada rustida de Els Casals (uno de sus restaurantes más admirados) con panal de miel y pan de coca. Buenos maestros y excelente alumno.


Después de una fruslería a base de un pequeño blinis con espuma de mantequilla y hueva de dorada,



se entra en materia con una agradable ensalada tibia de alcachofas (un poco más al dente por favor), cigalita y fina juliana de naranja confitada.



Le siguió una muy buena crema de calabaza con queso de cabra caramelizado y berberechos.



Golosísimo el potaje de garbanzo con “cansalada” y hojas verdes de col , escaldadas y salteadas.



Canelón de pollo de payés con salsa de su jugo y parmesano rallado. Lo que se ve es lo que es. Buenísimo…



Miquel hace sin duda uno de los mejores tartar que haya comido. Bien cortado a cuchillo, con su textura de carne que se muerde (y no de papilla), es muy sabroso. Entremezclados, algunos piñones.



Sensacional, como lo dije, el arroz de calamar. El grano está perfecto. Para mí, lo confieso, no hay nada como un buen arroz seco con el grano en su punto (entero y resistente al diente pero cocido). Buen sofrito, buen fumet. Y la guinda: una cigala abierta añadida al último momento, anacarada.



Muy bueno también el lechazo de Aranda. Excelente salsa untuosa que delata su vino rancio. El ramillete de romero que “decora”, mejor infusionarlo en los últimos tres minutos en la salsa. Se le sacará mejor provecho. Otro detalle. Si los platos están correctamente salpimentados, lo que era el caso con la cansalada o el cordero, no hace falta ponerles a todos las eternas escamas de sal.



Muy bueno el primer postre: Pera de Puigcerdà (sólo queda un productor) con bizcocho de avellanas (hecho al micro) y yogur anisado.


Algo más pesado el último: Brownie con yogur, chocolate blanco y espuma (¿o chantilly ¿) de naranja.
Menú " Proposta Clàssica" de cinco platos a 39 €. El que tomamos, un poco más largo, vale 56 €.
Con el buen tiempo, se toma el vermút o el café en la pequeña barra con sus cuatro mesas debajo del cobertizo de la entrada. Proyecto de instalar mesas fuera de cara al buen tiempo, aunque el restaurante no esté en primera línea de playa. Buena iniciativa.

Tren Plaza Cataluña, parada en Ocata.
Veinte minutos por la autopista del litoral. Justo el tiempo de preparar este arroz de calamares que no se querrán perder
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TRESMACARRONS
Avenida del Maresme, nº 21
93 54092 66
El Masnou.
Cierra los domingos noche y lunes.
http://www.tresmacarrons.com/
(También alguna noche cuando hay Champion League).


Panecillos de Triticum. Buenos pero sigo preferiendo sus panes más grandes.

La ginebra de El Masnou.
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