lunes, abril 19, 2010

ZARAGOZA TOUR. (I)




El ayuntamiento de Zaragoza lleva años promocionando la gastronomía de la ciudad. Aulas de Gastronomía y Cocinas del Agua fueron las principales actividades durante estos últimos 5 años.
Como en otras ocasiones y siempre en colaboración con la Asociación de Empresarios de la Hostelería de Zaragoza (Horeca), se acaba de organizar este último fin de semana un festival del tapeo, por otra parte tan de moda últimamente. Decenas de establecimientos ofrecían tapas a muy bien precio para socializar un poco en estos tiempos tan difíciles la oferta gastronómica de la ciudad.
En un espacio que calificaría de “tapódromo”, centenares de personas (miles a lo largo del día) estuvieron degustando, sentados, eso sí, comida y vinos de la región.
En este caso no existía ninguna coartada pedagógica o comercial especial. Ninguna feria, ninguna ponencia de cocinero etc. Sólo el simple placer de comer con buen ambientillo y música en directo.
Ya saben mi poca afición para este tipo de eventos pero degusté al menos una fideuá con aioli de manzana (plato poco maño, hay que reconocerlo), cocinado por David Boldava (rest. Novodabo), joven promesa de la gastronomía zaragozana. Pero no entraba en la lista de los restaurantes que estaba previsto visitar estos dos días (otra vez será):
-Restaurante Celebris del magnífico hotel Hiberus
- el muy “molecular” Colette
- el restaurante que dirige Carmelo Bosque, La Granada
-el recién “estrellado” Bal d’Onsera
-y el asador La Bastilla. No podremos hablar de todos pero sí de los más significativos e interesantes.
Sólo unos comentarios previos. La gastronomía zaragozana lleva dos décadas buscándose. Buenos productos no le faltan pero tal vez no encuentre a un público dispuesto a apoyar a la cocina de autor. Si exceptuamos a Carmelo Bosque (originario de Huesca) no ha habido hasta ahora en Zaragoza una corriente culinaria moderna y potente, aunque siempre se haya comido muy correctamente en muchos sitios (La Ontina en el Gran hotel, Aragonia en el hotel Palafox etc…). Me comentan que incluso Huesca ha tenido siempre más empuje gastronómico que la propia capital regional. Recuerdo al malogrado Fernando Abadía de Las Torres (proyecto que su hermano continúa con éxito ), el propio Carmelo con su Lillas Pastia (castigado este año por la michelín) o el joven Sergio Azagra , de Barbastro, que acaba de instalarse en la capital oscense con un proyecto muy interesante que lleva el sugerente nombre de “Gastrológica”.
Para volver a Zaragoza, se espera con mucha expectación la llegada de Andoni Luis Adúriz con su apertura de LANBROA, el restaurante gastronómico a pie de calle del suntuoso hotel Reina Petronila*****. Este establecimiento hotelero de 185 habitaciones está ubicado dentro del enorme complejo comercial, Aragonia, firmado por el arquitecto Rafael Moneo. " Lanbroa” es una palabra en eukera que significa “neblina”. ¿La “calima” de las tierras del Norte?
Justamente Juan Barbacil ha querido agasajarnos hospedándonos en este magnífico hotel, apenas estrenado.
Me gustó mucho en su conjunto. Tantos las zonas comunes como el Café de la Reina ("algas" separatorias de ambiente de los hermanos Bouroullec) como la diáfana sala de los desayunos. Quedaría por mejorar la oferta “gastronómica” del bufet : embutidos y croissants mediocres.
La distribución de las habitaciones está muy bien diseñada. Una solución híbrida entre la separación clásica con paredes de la zona del baño , y el espacio totalmente abierto, a veces incómodo. Un detalle importante, casi siempre muy descuidado en los hoteles: un cierre hermético por persianas automáticas para que no pueda filtrarse ni el mínimo haz de luz por la mañana. Veo en Internet que el precio, imagino que promocional, de una habitación doble no llega a 100 €. Lo que me parece una excelente relación calidad/precio.

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