viernes, octubre 09, 2009

CAN PINEDA (Barcelona).

La trufa blanca ya ha llegado a este humilde templo del producto

No fiarse de las apariencias...
Jaime Jovells y el equipo de cocina.





El aperitivo del día.

Para los que creen que el auge de la cocina tradicional es una novedad, qué se lo cuenten al equipo de Can Pineda de Barcelona. Son ya más de 35 años que estas dos famillas, los Jovells y los Cuenca, llevan esta humilde casa de comida de barrio, situada en un antiguo almacén de vino. Algunas barricas aun lo atestiguan.
Pero no se dejen engañar por las apariencias. Detrás de estos letreros algo cañís, se esconde un pequeño templo dedicado a la excelencia del producto.
Reconozcamos por lo menos a la nueva generación de cocineros barceloneses el mérito de volver a poner en el candelero a esta cocina de producto, popular o tradicional, o como se la quiera llamar que no ha dejado nunca de tener su público.
Ahora, Marc, el hijo de Paco Cuenca, se encarga de la barra de los Tres Porquets mientras que Xavi sigue en la casa madre, aunque yendo y viniendo sin parar entre las dos casas, vecinas entre ellas.
Después de un post sobre la cocina sofisticada por antonomasia (Roca), aparece éste sobre la cocina más sencilla que pueda existir.
En el caso de Can Pineda, el 50% del trabajo consiste en buscar el mejor género del mercado. Gambas y cigalas de la costa, pescadas unas horas antes, las mejores setas de Cataluña , pero sin ningún integrismo, ya que la mejor seta puede llegar algún día desde la lejana Bulgaria, si es necesario.
Xavi Jovells, el hijo de Jaime el cocinero, es un fanático de la calidad del producto. Disfruta paseando por el comedor, con su tío Paco, las setas que acaban de llegar, como estas preciosas amanitas cesárea ( en catalán “Ou de Reig”) que exhiben como auténticas joyas del sotobosque.
Unos minutos más tarde aparecerán en la mesa en forma de carpaccio apenas aliñado con gotas de limón, poca sal, poca pimienta y poco aceite. Pero con muchas laminitas de la joya más preciada. El “tartufo bianco d’Alba”.
Can Pineda suele conseguir cada año el primero de la temporada, para sus clientes más caprichosos e impacientes.
Aunque, según las propias palabras de Xavi, le falte un poco de maturación, ya empieza a desprender su aroma característico que enloquece a muchos gourmets. Este año se anuncian precios algo más “razonables” (¿3000 €?) , la crisis puede hacer que se reduzca un poco la demanda…
A lo largo de la comida, volveremos a degustar la trufa con este huevo de Calaf pochado, con foie gras y patata del bufet al tenedor.(45 € la ración entera) Más goloso y sencillo a la vez, imposible.
Pero se recomienda también ir a esta casa por sus guisos. En los Tres Porquets probé las albóndigas (antológicas)(18€) y esta vez los callos con garbanzos (12€), del mismo nivel. Dicen que hay que ir a probar también el rabo de buey (o de vaca?) con cigalas, el trinxat de verduras con “rosta” de panceta y el arroz melosito de bogavante.
Pero la mejor elección parece ser la carta del día. Una quincena de propuestas (escritas y no cantadas como en otros sitios) que van desde la parrillada de “bolets” (20€).hasta el entrecôte de Kobe, un wagyu de Nueva Zelanda espectacular,(45 la ración entera) con su entreverado de grasa.. Mejorable la guarnición. Unas simples patatas “pont-neuf” bien cortadas y hechas al momento serían más apropiadas..
Los puntos de cocción están respetados, tanto en las esplendidas gambas de Palamós como en la carne.
Los postres son sencillos pero adecuados después de una comida de este estilo. Un simple pera de Puigcerdà preparada (ya no quedan prácticamente perales de esta categoría) y unos “farcellets” crujientes de pasta filo rellenos de crema pastelera a la vainilla y al chocolate, inspirados en un postre de la pastelera Mey Hoffmann. Resultones y deliciosos.
A Can Pineda, se sabe a lo que se va. Comer el mejor producto del mercado, bien cocinado y en un ambiente de casa de comida. Un formato que no es tan corriente en Barcelona como suele serlo en Madrid.
Una casa de comida como las de antes sin ninguna concesión a la modernidad ni en el decorado, ni en el plato, pero donde se respira honradez por los cuatro costados.
La carta de vino está diseñada ( con mucha originalidad en sus apartados) por Joan València de Cuvée 3000.

CAN PINEDA
93 308 30 81
c/ Sant Joan de Malta, 55
Cierra los domingos y los lunes.
Vacaciones: 3 semanas en agosto.
Una semana en Navidad y Semana Santa.
Precio aproximativo : Entre 60 y 120 €. El producto se paga.

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